lunes, 26 de enero de 2015

Domingo 25/1

El día sale mejor que el anterior pero nublado. Nos vamos a dar una vuelta a un pueblo de al lado llamado San Juan. Consabida iglesia similar a las anteriores pero muy bien conservada y mantenida. Había dos bautizos, y con la familia que nos retratamos al pie del altar, luego cogimos los trastos del hotel y volvimos a Dumaguete en un barco que salía a las 12h., devolví la moto, o como se le llamase y cogimos billete para el barco.
Cuando llegamos a embarcar nos pidieron el tícket de entrada en el muelle y vuelta corriendo unos 200m hasta la taquilla, a medio camino un tío con una moto me monta y lleva a la taquilla y luego hasta el barco…. Es la leche esta gente.
Desde luego, no hemos visto gente más simpática, educada, amable, etc. que en Filipinas y en Siquijor es lo más de lo más. Todo el mundo te saluda con una sonrisa que para qué, si les dices o preguntas algo se desviven por solucionarte el problema, y la sonrisa que tienen es de las que no se ven, al menos por nuestro mundo.
Bueno pues, Siquijor maravilloso para un par de días o tres, si quieres, pero para un mes habríamos terminado mal del coco. No hay nada que hacer, no hay nada de nada. Solo tienes la opción de estar en el resort y emborracharte todos los días, cosa inapropiada a nuestra edad.
Si quieres ir a escribir un libro, pues bien, pero aún con dudas…. Asi que menos mal que decidimos ir a Dumaguete.

Una vez embarcados en Siquijor comenzamos la travesía y se levanta una marejada bastante potente que hace el silencio total en el pasaje. Al rato, sin decir palabra, un tripulante va observando las caras del personal y en función de lo que ve e intuye, le larga una bolsa de plástico.
A nosotros, viejos lobos de mar, ni se le ocurre largarnos ese plástico, cuya mera recepción nos habría ultrajado.
La cosa seguía siendo seria y yo me acordaba de los barcos que, con un mantenimiento más que dudoso se suelen ir al garete por esos mundos de Dios en los que ahora nos encontramos. Por cierto, cuando te embarcas te dan una lista para que pongas tu nombre y apellidos y la nacionalidad…… todo eso pasaba por mi imaginación mientras sonaban los pantocazos y Ana no decía ni palabra y se ponía la mano en la barriga y asía al asiento del de delante con fuerza.
Al cabo de una hora llegamos al puerto y mientras unos descansábamos otros iban evacuando directamente al mar.
Ana lo pasó mal y trató de recuperarse en el hotel echando una siestecita.
Hoy de comer nada de nada…

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