domingo, 11 de enero de 2015

Ya estamos en Dumaguete (sur de la isla de Negros frente a Cebú)

Tomamos el avión para Dumaguete, capital de la isla de Negros. Salida con más de una hora de retraso, lo que suele ser habitual, según dicen. Vuelo muy bien, sobrevolando varias islas. Al aterrizar casi dejamos en la pista el tren de aterrizaje, y el tío de al lado los “piños” del golpe que dio el piloto. Bajar del avión y una temperatura muy buena, en Manila hizo mucho calor, todo lleno de vegetación, palmeras, plataneras, etc.. Aeropuerto casi de pueblo, sin dispendios de ningún tipo pero con unos cuantos vuelos al día, no como otros….. Un taxi y al hotel Seguido, reconocimiento del pueblo Tomamos una moto taxi, como la de Manila pero sin madre ni niño. La ciudad, que tiene los habitantes de Pamplona, está superextendida, solo hay cuatro o cinco casas que tengan más de dos pisos El caos circulatorio es total, es un Manila de andar por casa, pero mas interesante. Aquí todo el mundo se mueve con mototaxis y ciclomotores, y la circulación es el caos. Se circula por interrupción del contrario, cuando un vehículo quiere tirar a la izquierda, espera a que el de enfrente frene un poco y entonces se cuela él y los otros diez que vienen detrás, cuando ya ha sido suficiente, el que había frenado un poco tira para adelante (ahora me toca a mí…) y avanzan otro montón de motos. Se cruzan unos con otros, por todas las direcciones…. Se puede decir que menos del cielo te pueden venir los vehículos de cualquier lugar. Los peatones, aunque pasen por el paso cebra, tienen que lidiar con todos los vehículos, 80% motos, y así, con una norma de circulación aceptada por todos, la cosa va funcionando. Como es todo tan extendido necesitas un vehículo para moverte, por lo que, ni cortos ni perezoso nos alquilamos una moto para el mes que pensamos estar en esta ciudad. Y con un par…. nos integramos como uno más en ese caos circulatorio y nos encaminamos al hotel, al cual llegamos después de varios intentos, pues no hay apenas luz ni indicaciones ni nada de nada, sólo nos habían dado en el hotel una pequeña fotocopia de un plano que además estaba todo negro…. Pero llegamos y dormimos lo que pudimos, pues eso del cambio horario nos afecta más que hace unos años… El hotel es pequeño pero agradable, y tiene piscina, que en estos sitios es imprescindible. A todo esto, estamos entre 25 y 30 grados, noche incluida. Salvo en Manila, ni poner aire acondicionado. Suponemos que igual que por allí ¿no? Al día siguiente y ya con nuestra flamante moto nos dedicamos a mirar hoteles para toda la estancia pues el que estábamos era provisional. Recorrimos unos cuantos resorts y encontramos uno maravilloso y a un precio que no se puede ni decir pero estaba a 15km. de la ciudad y con nuestros planes de recibir clases de inglés y de no estar aislados, no estábamos por la labor de ir constantemente por estas carreteras bastante peligrosas, sobre todo de noche, que te salen perros, gatos, incluso elefantes… A los resorts se suele ir a ponerse morado de gin tonics en la barra del bar de la piscina y a tostarse, cosa que no entra, de momento, en nuestros objetivos. Así que, con harto pesar, nos quedamos en un apartamento con gran terraza que hay también en ese hotel y que, nos sale más caro que el otro, pero todo sea por la comodidad. A todo esto, los dueños del hotel son la familia Del Prado, descendientes de españoles y con familia en Asturias y Madrid y la semana próxima vienen los asturianos a Dumaguete. A ver si nos tomamos unas sidriñas…

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