domingo, 18 de enero de 2015

Viernes 16 enero

El hotel donde nos alojamos es de unos filipinos descendientes de españoles. Se apellidan Del Prado y son una familia muy maja. Precisamente el martes llegó la hermana del dueño del hotel con su marido. Viven en Madrid y el marido es español. También vinieron con ellos otro matrimonio amigo también de Madrid.
Así que con esta ayuda, poco inglés vamos a aprender, pero seguro que nos lo pasaremos mejor.
Ayer nos invitaron a hacer con ellos una excursión y nos apuntamos rápidamente.
Así pues hoy a primera hora hemos cogido un barco sólo para nosotros y hemos ido a la isla de Cebú a ver y nadar entre los tiburones ballena.
Así que allí nos hemos plantado dispuestos a lo que fuese.
El tema nos ha decepcionado un poco, pues esos tiburones que son enormes (fácil 10 metros de largo) están tan domesticados que se mueven siempre en la misma franja de unos 100 metros y para que no se larguen hay unos cuantos tíos en unos barcos echándoles comida sin parar, de esta forma nos se salen de la vía.
Nos tiramos al agua con gafas para verlos bien, y, la verdad te impresionan pues pasan casi tocándote y la boca que tienen es tan grande que te pueden engullir en un santiamén. Como del barco grande pasábamos a unos minis, no podíamos llevar cámara de fotos ni móvil, pero las fotos de dentro del agua las ha hecho una hija de los dueños de nuestro hotel.
Después hemos ido a bañarnos a una pequeña isla con unas aguas cristalinas para pegarnos un baño largo y tranquilo.
Vuelta a Dumaguete y a las 15 horas más o menos hemos ido todos al hotel y previo baño en la piscina hemos comido juntos.
A la tarde vuelta por el Boulevard Rizal y a casa.

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