martes, 3 de febrero de 2015

Monográfico sobre un corte de pelo

Hoy martes estamos en capilla, pues mañana día 4 a las tres de la tarde dejamos Dumaguete después de un mes y nos lanzamos a recorrer varios puntos de Filipinas, a saber:
Bohol – Boracay – Malapascua – Palawan – Manila y vuelta a casa.

Así pues preparando la marcha hemos aprovechado la tarde para que a Ana le diesen el quinto o sexto masaje, ya no recuerdo cuántos y yo me iba a cortar el pelo.

Bueno pues, a la vuelta de la esquina del Spa donde va Ana he visto una peluquería del tipo de las de aquí, que no tienen nada que ver con las de Pamplona.
Había cuatro o cinco esperando y dos en el sillón.
Aunque vemos que aquí todo es normal, siempre observas si al que va delante le cortan una oreja al afeitarle, cómo le dejan el pelo, con qué herramientas funcionan y todo eso.
Al ver que nada de eso pasaba, me he subido al sillón con la tranquilidad que da el ver que todo va a ir bien.
Me recoge el primer espada, equipado con mascarilla, no se si para no contagiarme o para que no le contagiase yo.
Me pone el papelito al cuello y el babero para que no me caiga el pelo, todo como allí.
Le digo que lo quiero corto y me empieza a cortar con una maquinilla eléctrica, a las dos pasadas me miro al espejo y le digo que más corto. Le cambia el peine y tira p`alante.
Me corta por todos los sitios, luego con las tijeras remata, vuelve otra vez con la maquinilla. Cuando ha terminado saca la navaja, y, por un momento me asusto, le cambia la cuchilla (es desechable) y me apura patillas y parte trasera.
Aún me da un repaso más con la tijera, me unta de talco todo el cuello  y seguido me da unas lociones y masajes en el cuello y los hombros.
Como veis es un corte en toda regla, y con más atenciones que la peluquería a la que voy allí.
Por todo eso me han cobrado 0,75€….. en Pamplona sin tantas cosas me cobran 16€.
Está claro que la productividad de un peluquero en Filipinas y el de Pamplona es la misma. No utilizan distinta tecnología ni el de allí es más productivo que el filipino. Los dos te ventilan en 15/20 minutos sin embargo la diferencia de precios es abismal.
Es curioso que Jeremy Fyfkin (La tercera revolución industrial) y Thomas Pikkety (El capital en el siglo XXI) utilicen el ejemplo del peluquero para confirmar que muchos salarios no se pagan en función de la productividad sino del lugar en que se realice el trabajo. Si el peluquero está en España cobra la hora a nivel de allí y si está en Filipinas pues a nivel de aquí.
Así que ya sabéis, si quereis ahorrar pasta, a cortarse el pelo a Filipinas….
Y para que veáis lo guapo que me han dejado, ahí va una foto….
No me he hecho la foto por detrás pues se me ve la calva

No hay comentarios:

Publicar un comentario