viernes, 20 de febrero de 2015

Viaje desde Malapascua hasta la isla de Palawan

Adiós Malapascua

Encofrando una columna que va a ser un árbol como la de al lado

A esta peluquería no se atreve ir Ana

No se si la construyen o la destruyen


Hotel de Puerto Princesa

Los filipinos son tan diminutos que meten a tres en lo que normalmente es para dos
El día 17, cumpleaños de Ana, lo pasamos de viaje. Por la mañana salimos de viaje de Malapascua hacia Cebú. Lo mismo que a la ida pero al revés. Barco y bus. Cinco horas de bus y llegamos al mismo hotel que la vez pasada. Cena en los alrededores y a la cama que al día siguiente teníamos que tomar el avión a la última isla del circuito, Palawan.
El 18 salimos a las 13h y a las 14h ya estábamos en Puerto Princesa, capital de la isla. En el aeropuerto nos esperaba un coche del hotel y allí que nos fuimos. Una vuelta para conocer la ciudad que nos recordó mucho a Dumaguete. Mucha vida, y sobre todo muy limpia. El hotel muy majo y con piscina, cosa a la que damos mucha importancia debido al calor de la zona.
Hoy día 19, jueves a las 7 teníamos que salir en minibús hasta El Nido, pero la cosa se ha retrasado y hemos salido con dos horas de demora, pero hay que tomárselo así.
En El Nido, que nos lo habían descrito como lo más de lo más en plan naturaleza, no teníamos reservado hotel y eso que llevábamos un montón de días intentándolo por Internet, pero imposible, todo estaba ocupado, es el destino de moda en Filipinas, de todas formas no nos preocupamos, pues a lo sumo tendríamos que dormir a la intemperie, y con la temperatura que hace aquí, no es problema.
Después de 5 horas de viaje  y por una carretera en construcción llegamos al destino. Hace un par de años ese camino duraba unas 8 horas y son 250km.
En la estación de buses cogimos un triciclo y nos llevó en busca de hotel. El centro estaba todo a tope y encontramos uno al borde del mar en una playa a unos diez minutos en triciclo del centro, así que muy bien, pues además vamos a estar cinco noches y nos quitamos un problema de encima.
El viaje hasta El Nido, pesado, pero la isla es una maravilla. Unos paisajes extraordinarios, todo superlimpio, en las carreteras poca circulación, las casas del camino limpias y ordenadas, no como en otros sitios en los que se veía pobreza y desidia… vamos una impresión fenomenal. Casi ni se veían perros, que ya es decir….
Hemos tomado posesión del hotel, baño en la playa y en la piscina y nos hemos acercado al pueblo para la primera toma de contacto y ha sido una maravilla.
Una bahía superbonita, una playa fenomenal y sobre todo con un ambiente de restaurantes, cafés, etc. extraordinarios.
Nos hemos tomado el correspondiente cocktail y seguido hemos cenado muy bien, así hemos celebrado como Dios manda el cumpleaños de la “Jefa” con dos días de retraso.
Vaya piedrecitas para hacer el mortero de esa columna...

Después de desayunar en Puerto Príncipe

Aburrida de esperar un par de horas al minibús


Parada en el camino hacie El Nido

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